¿Habéis notado si la fama que se llevan las mejores pastelerías de vuestra zona se corresponde luego con la calidad real de la masa o es todo puro marketing visual en redes sociales? Me da la sensación de que a veces nos dejamos llevar por un envoltorio bonito y nos olvidamos del sabor auténtico del obrador. ¿Vosotros creéis que el producto artesanal está perdiendo la batalla contra lo industrial?