Tengo la sensacion de que parece que la tradición de vestir las clásicas mantillas de Semana Santa está cobrando mucha fuerza este año entre las generaciones más jóvenes que quieren recuperar nuestras raíces con un toque actual. Me da la sensación de que, si no cuidamos bien la calidad del encaje de Blonda o Chantilly, el conjunto pierde toda esa elegancia artesanal que lo caracteriza. ¿Vosotros creéis que el protocolo de colocación con la peina es algo que se está perdiendo o todavía os gusta seguir las normas de siempre?